La finca tiene unas dimensiones de 20 hectáreas y está rodeada de rebollos, que es el roble característico de Miraflores. Atraviesa la finca el río Miraflores, que durante la época del deshielo llega a triplicar su volúmen, haciendo que los paseos alrededor del río sean una alegría para los sentidos.
Los amenos paseos por los jardines hacen que la estancia resulte muy agradable






